Las crisis parecen abrir espacios para las oportunidades. El incendio
reciente del Relleno de Cerro Patacón en ciudad Panamá ha puesto en la
palestra el debate de cómo y por qué debe mejorarse la disposición de
la basura, tanto en el área capital como en el resto del país.
A diferencia de otras naciones, desafortunadamente en Panamá no ha
habido grandes avances en materia de reciclaje, excepción hecha de la
situación del hierro y la chatarra que se beneficiaron del alza del
precio inducido por el crecimiento de economías como la India y China.
Aún cuando el mercado para estos metales en Panamá era rudimentario, el
ejemplo demuestra que si pueden existir los debidos incentivos (cuando
hay una demanda y oferta) para los desechos.
En Panamá existe la Ley 14 del Ambiente de Julio de 1998, que establece
los lineamientos para promover comportamiento ambiental sostenible, el
uso de tecnología limpia así como el apoyo para la conformación de un
mercado de reciclaje y reutilización de bienes.
Desafortunadamente, esta norma se centra más en la creación de las
organizaciones y estructuras institucionales, pero muy poco en los
incentivos que podrían viabilizar la conformación de un mercado de
reciclaje.
En principio la separación ideal consistiría en segregar los materiales
de papel, vidrio, metal, material orgánico y plásticos. Entre los
incentivos adoptados exitosamente en otros países figura la aplicación
de un impuesto reembolsable a las latas y botellas, lo cual estimula que
el propio usuario recicle y entregue estos materiales en vez de
verterlos directamente a la basura o quebradas.
Otro consiste en establecer un sistema de cobro para el manejo de la
basura que sea proporcional al monto que genera el agente bien sea este
industrial, comercial o residencial. A mayor cantidad de basura mayor la
tarifa.
Igualmente se podría optar por abrir el mercado de forma transparente,
para la instalación en Panamá de firmas y empresas involucradas en el
tratamiento, procesamiento y disposición de material reciclable.
Lo anterior puede resultar en importantes actividades comerciales e
inversiones por ejemplo, de desechos orgánicos para generar abonos.
Igualmente ocurre con el plástico y el vidrio que son reutilizados como
insumo para generar otros bienes. Otra actividad consiste en ofrecer
incentivos tributarios que motiven a las empresas a incurrir en
prácticas de reciclaje.

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