Wednesday, December 10, 2014

¿Reciclaje en Panamá: Requiere un mercado?

Las crisis parecen abrir espacios para las oportunidades. El incendio reciente del Relleno de Cerro Patacón en ciudad Panamá ha puesto en la palestra el debate de cómo y  por qué debe mejorarse la disposición de la basura, tanto en el área capital como en el resto del país.
A diferencia de otras naciones, desafortunadamente en Panamá no ha habido grandes avances en materia de reciclaje, excepción hecha de la situación del hierro y la chatarra que se beneficiaron del alza del precio inducido por el crecimiento de economías como la India y China. Aún cuando el mercado para estos metales en Panamá era rudimentario, el ejemplo demuestra que si pueden existir los debidos incentivos (cuando hay una demanda y oferta) para los desechos.
En Panamá existe la Ley 14 del Ambiente de Julio de 1998, que establece los lineamientos para promover comportamiento ambiental sostenible, el uso de tecnología limpia así como el apoyo para la conformación de un mercado de reciclaje y reutilización de bienes.
Desafortunadamente, esta norma se centra más en la creación de las organizaciones y estructuras institucionales, pero muy poco en los incentivos que podrían viabilizar la conformación de un mercado de reciclaje.
 En principio la separación ideal consistiría en segregar los materiales de papel, vidrio, metal, material orgánico y plásticos. Entre los incentivos adoptados exitosamente en otros países figura la aplicación de un impuesto reembolsable a las latas y botellas, lo cual estimula que el propio usuario recicle y entregue estos materiales en vez de verterlos directamente a la basura o quebradas.
Otro consiste en establecer un sistema de cobro para el  manejo de la basura que sea proporcional al monto que genera el agente bien sea este industrial, comercial o residencial. A mayor cantidad de basura mayor la tarifa.
Igualmente se podría optar por abrir el mercado de forma transparente, para la instalación en Panamá de firmas y empresas involucradas en el tratamiento, procesamiento y disposición de material reciclable.
Lo anterior puede resultar en importantes actividades comerciales e inversiones por ejemplo, de desechos orgánicos para generar abonos. Igualmente ocurre con el plástico y el vidrio que son reutilizados como insumo para generar otros bienes. Otra actividad consiste en ofrecer incentivos tributarios que motiven a las empresas a incurrir en prácticas de reciclaje.

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